Dicen que fue hace mil años
Pero como si fuese ayer yo lo recuerdo
Calzaba yo rojos zapatos
Y llevaba una camisa de estreno.
Sentado el la tercera fila
al orador de la tarima, yo no atendía,
pues estaba yo ocupado tratando de conseguir asiento,
para unos rojos zapatos, aquel día, algo inquietos.
Compre aquel día, eso si a alto precio
una silla en la que reposaran mis amigos, los pelirrojos inquietos.
vendiómela la de delante, chica de buen provecho
tan solo le ofrecí a cambio, el rubí de mi pecho.
Para mis pies el trueque fue relajante,
para mi pecho, provocó siglos de dolor y sufrimiento.
Desde entonces mi pecho se encuentra eternamente dolido
pero ya nunca mis pies la valentía han tenido
de suplicar en pos de un asiento.
Pues como ya otras veces os tengo yo dicho
Desconfiar si os sonríe un ser tan bello
Pues solo os ha provocar mal estar y innecesario sufrimiento
Que nos enturbien vuestros sentimientos vuestros pensamientos
Es me mejor no sentir nunca los mundanos placeres
Para así no sentir ni dolor ni tristeza, que os aseguro amigo pueden seros eternos compañeros
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