11/2/08

a un bípedo

Con todo el desprecio que a mi me causa, cuando lo sorprendo mirando con lascivo a las que por cerca pasan.

Tiene los ojos de sapo,
la cabeza cual cerdo,
retorcido corazón
y retorcido cerebro.
De de dos bizcos ojos, dotado esta el sujeto
son como dos grandiosas mierdas incandescente
que siempre andan dando enérgicos movimientos
como si tratasen inútilmente de salir de tan vil cuerpo.

(Perdona querido diario que no escriba de este tema más versos, pero lo haré pues deseo ahorrarte el terrible sufrimiento que te produciría tener en tu mente la imagen de tan asqueroso engendro).

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