Escondido entre las negras sombras
espera ser olvidado,
refugiado en la fría noche,
de todo fue despojado.
Sale cuando anoche, en la niebla arropado
para luego volver, reptando, cansado y asustado
a un agujero negro y oscuro
en el nicho más arcano del más arcano cementerio.
Su trágica alma
escapó de su carcelero,
ella se logró ir cielo
dejando sólo al viejo saco de huesos.
Cuerpo delgado y muerto
lleno de rotos huesos
sin piel, carne, sin carnosos labios
sin corazón, sin sentimientos.
En las noches huérfanas de luna
es golpeado por el viento
quien lo usa cual oscura vela
echa de odio y sufrimiento.
No lo aunque te llame,
no hagas caso a sus lamentos,
deja que golpee tu ventana
empujado por el cruel viento.
Si le haces caso,
si dejas que toque tu roja gema
te encadenará en alquitranados páramos,
abrazarás a la eterna tristeza.
En nombre de todos sus habitantes:
¡¡BIENVENIDA AL REINO DE LAS TINIEBLAS!!

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