Ríos de asfalto mueren en un mar de cemento
sobre sus lisas aguas, navegan carros de hierro.
Caballos de acero pastan en mares de grava
mientras una lluvia de petróleo riega a las plantas.
El aire es gris y huele a ceniza,
a humo de cigarro, a tierra podrida
Robles de granito con copas de uralita,
ramas cilíndiricas, bellotas de antracita
El cielo, canoso y moreno
el sol esta echo de negro ébano.
Por la noche, sale una luna de papel albal
desplazándose por el cielo como un suave chirriar.
En sus cajas están recargando
los obreros sus baterias .
Tornillos asados y tuercas fritas
son en esta tierra el menú del día.
Los ciudadanos, nunca ríen ni lloran
pues no tienen sentimientos,
pasan el día trabajando
Son autómatas perfectos
creados para agradar a sus dueños
a quienes adoran.
Nunca se enamorarán ni tendrán celos,
pues tal cosa, jamás aporta dinero.
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