23/1/08

El mundo de los buenos corderos

Ríos de asfalto mueren en un mar de cemento

sobre sus lisas aguas, navegan carros de hierro.

Caballos de acero pastan en mares de grava

mientras una lluvia de petróleo riega a las plantas.


El aire es gris y huele a ceniza,

a humo de cigarro, a tierra podrida

Robles de granito con copas de uralita,

ramas cilíndiricas, bellotas de antracita


El cielo, canoso y moreno

el sol esta echo de negro ébano.

Por la noche, sale una luna de papel albal

desplazándose por el cielo como un suave chirriar.


En sus cajas están recargando

los obreros sus baterias .

Tornillos asados y tuercas fritas

son en esta tierra el menú del día.


Los ciudadanos, nunca ríen ni lloran

pues no tienen sentimientos,

pasan el día trabajando, la noche durmiendo

Son autómatas perfectos

creados para agradar a sus dueños

a quienes adoran.

Nunca se enamorarán ni tendrán celos,

pues tal cosa, jamás aporta dinero.




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